lunes, 19 de enero de 2009

Bruselas prevé una crisis mucho más grave

http://www.expansion.com/2009/01/19/economia-politica/1232360835.html

Según los estudios realizados por la UE, el PIB se contraerá un 2%, el déficit alcanzará el 6,2% y el paro llegará al 18%. Estos son los efectos de una crisis económica mundial que azota las economías de todo el planeta, pero en especial las occidentales. Esto es así, porque el origen de la crisis está en EEUU, y por ello, debido a la interconexión y liberalización de los flujos financieros, los países más relacionados con esta economía sufrirán más sus consecuencias. Los orígenes de la crisis se remontan a comienzos de siglo. Tras la crisis provocada por las empresas .com en 2000, USA pide prestado liquidez a UE. Según las normas de Basilea, hay que tener un porcentaje de activos sobre los pasivos para asegurar la solvencia. Los bancos norteamericanos empaquetan sus hipotecas prime y subprime (de alto riesgo) y las venden como activos. El problema es que estos títulos se iban intercambiando en los mercados financieros y la opacidad del sistema impidió a las agencias de rating valorar su riesgo con exactitud. El resultado: títulos con una calificación crediticia asegurada que se sustentaban en paquetes de hipotecas subprime tóxicas. Hay que añadir a esta situación la política monetaria estadounidense en esta década. En 2003 y finales de 2004, el FED impulsó una política monetaria expansiva, con tipos de interés bajos y en consecuencia poca inflación y mucha inversión. Las familias comienzan a endeudarse. Las entidades financieras tienen mucha liquidez y aprovechan el segmento de población libre que demanda préstamos, la clase media-baja y ofrece crédito a muy bajo tipo de interés. Se crea una sensación de falsa riqueza que alimenta la burbuja crediticia. Pero en 2006, se decide aumentar el tipo de interés. Las familias no pueden pagar sus deudas y aumenta la morosidad. El valor de estos paquetes de activos, ante la falta de pago, caen y fondos de inversión garantizados y libres de riesgo se muestran de repente sustentados en estas hipotecas subprime. Debido a la globalización y a la interdependencia de los flujos financieros los activos tóxicos se expande por todo el mundo. Aumenta la incertidumbre entre los inversores, la bolsa cae y el préstamo interbancario se interrumpe. Las consecuencias de esto ya se saben: se frena la inversión, aumenta el desempleo, cae el crédito, aumenta la desconfianza… Pero el Estado también tiene consecuencias negativas de este hecho: al caer el empleo, caen las afiliaciones; al caer el consumo, cae la recaudación del IVA; al cae los ingresos, cae la recaudación del IRPF; al caer la inversión cae la recaudación del impuesto de Sociedades. Además, el Estado tiene que pagar más seguros de desempleo y las ayudas para reactivar la economía. España ha optado por impulsar el gasto público para reactivar la economía, siguiendo el modelo keynesiano, que apoya la política fiscal para aumentar el consumo gracias al efecto multiplicador. Además ha aprobado el Plan E que, entre otras medidas propone: ayudas directas a los bancos mediante los créditos ICO, moratoria en la hipotecas de los desempleados que cumplan unas condiciones determinadas, elimina el impuesto de patrimonio, aumento de las pensiones mínimas y del salario mínimo interprofesional, devolución del IVA mensual… Estas medidas se aplicarán a costa de aumentar el déficit público, lo que trasladará el efecto a generaciones posteriores y desestabilizará la economía interna

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